LA IGNORANCIA

tres monos

LA IGNORANCIA

Esta décima me rapta
para volverse mordaz,
y solo la entenderás
si se halla tu mente apta.
Si cada verso te capta
la atención con humildad,
comprenderás mi verdad
y abrevarás su substancia:
¡Yo digo que es la “ignorancia”
el mal de la humanidad!

El ‘poder’ te quiere inculto
para poder dominarte,
de él nunca has de confiarte,
y menos rendirle culto.
Te hará sentir del tumulto
para mantenerse electo,
con el narcótico efecto
de ser rentable al monarca
que te herrará esclava marca:
Ser útil a su “proyecto”.

La ignorancia es la desgracia
que da vacío a tu tripa.
La investigación disipa
el hambre y luego te sacia.
Leer es una gimnasia
que has de tener siempre en cuenta,
ayer el libro y la imprenta,
hoy smartph con Internet
te harán romper el corset
que mantiene a tu alma hambrienta.

Te produce un gusto horrible
la acritud de la ignorancia,
te deja la mente rancia
y un destino impredecible.
Con la ciencia es más factible
distinguir el bien del mal,
los libros son el panal
en que busca miel el oso,
si tu espíritu es curioso
bebes dulce un manantial.

Es duro el aprendizaje,
y tal vez pesa su carga,
pero oscura y más amarga
es la ignorancia y su ultraje.
Si en la senda hay luz, tu viaje
será un nuevo amanecer,
es la ciencia del saber
un astro rey luminoso,
es el sol más provechoso
el que brilla al aprender.

Que el saber no te fatigue,
que la razón te estimule,
la ciencia tu mente pule
y así el brillo se consigue.
Que tu cerebro investigue
y le dé mucha importancia,
no cometas la arrogancia
de creer que lo sabes todo,
investiga, que es el modo
de vencer a la ignorancia.

© Rubén Sada. 22/08/2019.

 

ignorancia

EL CASO AYMARÁ. Cierta comunidad Aymará en Bolivia estaba padeciendo desnutrición, sobre todo en niñas y niños. Las personas de esa comunidad producían huevos porque criaban muchas gallinas. Se les observó que ese alimento era rico en proteínas y que le harían muy bien a sus hijos.
Los Aymará respondieron que si les daban a sus niñas y niños leche de vaca y huevos de gallina, ellos tardarían en hablar, incluso podrían quedar mudos para siempre. Se les preguntó el origen de esta creencia, y los Aymará respondieron que la misma venía desde hace siglos.
Esta idea fue una ocurrencia de los conquistadores: ellos se llevaban los huevos y a cambio les dejaron esa creencia: una prohibición. Lo llamativo es lo que sigue: a pesar de ser conscientes del origen de esa creencia, la continúan respetando en pleno Siglo XXI.
Ningún catedrático ni estudioso podrá convencer a los Aymarás de lo contrario. “Lo más difícil del colonizado no es sacarse de encima al opresor, sino las IDEAS que estos han dejado sobre el colonizado, IDEAS que atentan contra sus propios intereses y bienestar personal.
Por eso la base de cualquier sociedad que quiera vivir en libertad es la de enseñar a PENSAR, no la de repetir conceptos y libretos preestablecidos. En este sentido, la lectura provoca la capacidad del pensamiento propio. “Es más fácil engañar a alguien que convencerlo de que ha sido engañado”. (Mark Twain).
NO PERMITAS QUE COLONICEN TU MENTE. INVESTIGA POR CUENTA PROPIA y hallarás la LIBERTAD DE PENSAMIENTO.

Rubén Sada

Escritor de poesía en castellano, editor y redactor. Currículum, AQUÍ.

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