ESPINELA DEL MATE

Rubén Sada Tomando mate

Rubén Sada tomando mate

 

ESPINELA DEL MATE

Me preguntan sobre el mate
y explicarlo no me enerva,
es rico si hay buena yerba
y aquí lo explica este vate.
Qué justo es que el verso trate
de contarlo en la ocasión,
porque honra la tradición
y aunque no soy yo el experto,
en esta espinela advierto
cómo se hace un cimarrón.

Primero ponga en la pava
a calentar agua pura,
fuego lento no la apura
pues si la hierve lo agrava.
Porque hirviente al mate lava,
y sin que el agua le hierva,
le va entibiando la yerba
hasta el nivel del tres cuarto,
mis secretos le comparto,
así no quema la verba.

Luego el agua tibia arroje
sobre la oblicua bombilla,
cuya dorada boquilla
un suave chupón aloje.
Cuando la yerba se moje
escupa el primero al caño,
yo en estas cosas me amaño,
mi consejo le da alivio,
no sea que el mate tibio
lo mande derecho al baño.

Y ahora viene algo de humor,
disfrutarlo y compartir
el mate en ir y venir
de la amistad y del amor.
Puede sentir el dulzor
si le agrega azúcar negra
y una guiñada se integra
si a su esposa le hace encargo,
pero hágalo bien amargo
cuando lo cebe a su suegra.

Agregarle en condimento
cualquier hierba será válida,
porque si el agua está cálida
el té es un medicamento.
Pero si el tránsito es lento
y a usted siempre lo atormenta,
más que hierbabuena o menta
métale hoja de ombú,
correrá como el ñandú
que la boleadora ahuyenta.

Si le gusta el buen aroma
que al aire arroja el café,
un poquito agreguelé
y hará cuenta que lo toma.
Si entre cuento, chiste y broma
comparte momentos dulces,
con bizcochos agridulces
y música predilecta
esta compañía perfecta
podrá hacer que un canto pulse.

Si hay calor, escuchemé,
puede saborearlo helado,
y en un jarro congelado
preparar el tereré.
Agua y hielo echelé,
con yuyo de la ocasión,
agregar medio limón
o cáscara de naranja,
y verá aunque esté en la granja
que le refresca un montón.

Infusión reconfortante,
que cultiva el yerbatero,
todos los días lo espero,
¡tónico vivificante!
Que en Misiones se lo plante
es cosa de agradecer,
porque lo hemos de beber
disfrutando cada sorbo,
nunca el mate es un estorbo,
siempre es más bien un placer.

Un mate cambia el semblante,
si el que se lo da es su amigo,
un mate le da el abrigo
y también es refrescante.
El mate es antioxidante,
pócima de la juventud,
tomar un mate es salud
y le causa beneplácito,
pa’ poder cebarlo es tácito:
¡necesitará quietud!

El mate dulce corteja,
el mate pone de novios,
mezcla besos con microbios
que forman buenas parejas.
El mate siempre aconseja
porque incita a meditar,
cuando es tiempo de pensar
y de hablar sólo consigo,
y es el único testigo
de lo que ha de confesar.

Será un canto de amistad
pues el mate amigos reúne
y este aprecio que los une
forma sincera hermandad.
Con muchos o en soledad
su argentinidad es honda,
una tradición redonda
que seguimos degustando,
por eso ¡siga cebando!
Empieza una nueva ronda.

Rubén Sada. 16/04/2018

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Rubén Sada

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