MI ÚLTIMO INVIERNO

MI ÚLTIMO INVIERNO

“Si enciendes una luz para alguien, también iluminará tu camino” .
(Buda).
El sol quiere aparecer
y alumbrar la sinrazón,
adentro del corazón
quizá he de reverdecer.
Tal vez llegue a comprender,
aunque mi niebla sea espesa,
la mochila que me pesa
y así disipe congojas,
y yo escriba en estas hojas,
mi propia naturaleza.
 


¡Juventud e inexperiencia!
Aquí va mi gris reporte:
me subieron a un transporte
dando órdenes con demencia.
Violentando mi conciencia
que en los niños viene incluida,
siguen siendo triste herida
y aún me causan aflicción
dentro de mi corazón
los recuerdos de mi vida.
 


Recuerdos de un frío invierno
de mil nueve ochenta y dos,
preso, del asma y la tos,
historiando en mi cuaderno.
Maquiavélico gobierno
robaba el pan de la mesa,
aun con aires de grandeza
diezmaban por vil ganancia,
para pocos, abundancia,
y a otros bala en su cabeza.
 


El sol quiere aparecer
adentro del corazón,
mas, me nublan la razón
nubarrones del ayer.
No me puedo desprender
de esa violencia vivida
en esta patria afligida
por tanto terror y guerra,
y a mi comprensión se aferra
¡el recuerdo de mi vida!

 

Sólo plata es la razón
del que administra y defrauda,
sólo importa si recauda,
no le importa la nación.
Su hipocresía en acción
fue ordenar, enardecida,
guerra estúpida, suicida,
para los hijos ajenos,
una guerra que condeno…
a todas luces perdida.

El sol quiere aparecer,
mas, las nubes lo acogotan,
mientras de mi mente brotan
aflicciones por doquier.
Jamás me podrá entender
quien la guerra no ha vivido,
si el sistema lo ha vencido
cuando obedeció al tirano
que engañó a su propio hermano
con un relato mentido.
 


Y así fue mi último invierno,
en mil nueve ochenta y dos,
pues luego me unió con vos
la paz de este amor eterno.
Con cariño sempiterno
mi mano a la tuya besa,
la madre naturaleza
nos entibia en un idilio,
y hoy en nuestro domicilio
¡nuestra primavera empieza!

El higrómetro en mis huesos
hoy me pronostica el clima,
pero el calor se me arrima
cuando a ti me unen tus besos.
Me olvidé de los tropiezos
del invierno en soledad,
y tengo, sin vanidad,
el trofeo de haber vencido,
tú eres mi premio querido,
mi más preciosa beldad.
 


Y al fin nos alumbrará
el fulgor de la esperanza,
con el que firmé una alianza
que al frío mitigará.
Un sol nos bendecirá
dándole al invierno huida,
la aurora será encendida
ahuyentando al miedo interno,
a los recuerdos de invierno,
los recuerdos de mi vida.
 


Rubén Sada. 24/07/2016

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Rubén Sada

Escritor de poesía en castellano, editor y redactor. Currículum, AQUÍ.

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