¡PARAPETATE!

¡PARAPETATE!

Si estás perdido, parapléjico, en el páramo paralizador y no sabés tu paradero, ¡parapetate!
¡Pará! Hacé un paréntesis. ¡Pará! Hacé una parada.
Parapetate detrás del parapeto de tu alma. Tu alma te parapetará.
Parapetate en el par de alas del parapente para planear cual pájaro y no parar hasta el paraje paradisíaco sin parangón que está en el paraíso paraguayo.
Volá por el Paraná, más allá del Paraguay y hasta el último paralelo.
Parapetate para parar la parafernalia paralizante preparada por paramilitares.
Es una paradoja que el paradigma de la parálisis sea lo que te pare. 
Si estás paranoico andá al parapsicólogo o al paramédico, y que te prepare paracetamol.
Paralelamente, para no quedar parapléjico, parapetate del paracaídas, parapetate del paragolpe.
No te parapetes de la paica, parapetate de la parca, que no te atrape. No estás para la parcela. 
Parapetate de los parásitos. Que no te parta el pararrayo. 
Pero no te parapetes del bien, y que estar de parabien sea tu parámetro.
Parafraseá conmigo: ¡Parapetémonos! En este diario combate: ¡Parapetate!
© Rubén Sada. 20-07-2012

 

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Rubén Sada

Escritor de poesía en castellano, editor y redactor. Currículum, AQUÍ.

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