EPITAFIO (Décimas, contra la violencia de género)

EPITAFIO

Una noche caminé
por un triste cementerio,
me intrigó un hondo misterio
cuando un chistido escuché.
De tanta intriga allí entré,
estaba abierto el portal,
y un silencio sepulcral
me invitó a leer las placas,
con una angustia que aplaca
al más mísero mortal.

Tantas injusticias vi
en cada placa al leerlas,
que jamás podré entenderlas,
pues no debe ser así.
Es cierto que yo viví,
y aquí estoy, se lo aseguro,
¿por qué no hallaron futuro
algunos que acá descansan?
Mientras aquí hay gente mansa,
hay brutales, tras el muro.

Una tumba encandiló
en lo oscuro, mis pupilas,
mi vida es harto tranquila
pero me intranquilizó.
Pocos detalles contó
pero sí, los suficientes
para hacer temblar los dientes
a intrusos de sangre fría.
Su nombre era “María”,
joven, bonita y sonriente.

En su foto, rasgo en flor,
rozagante juventud.
Dije: ¿algún mal de salud
la persiguió alrededor?
¿Cuál fue el odio aterrador
que le opacó su belleza?
¿Quién maltrató con rudeza
su cabellera tan rubia?
¿Quién puso en su rostro lluvia?
¿Por qué murió esta princesa?

Seguí leyendo, decía:
“Reposa aquí una mujer
que soñó con madre ser
aunque hijos no tenía.
Yace aquí su valentía,
su poco atendida lucha,
quien no habla, solo escucha,
quien resigna y dice “basta”
y que una noche nefasta
derramó sangre en la ducha.

Es su grito el que reposa,
mientras su ánima bendita
a toda mujer le grita:
que “no debe ser miedosa”.
Es cierto, ya está en la fosa,
pero hay un grito que puede
atravesar las paredes
aún desde la ultratumba,
aquí estoy, lo oigo, retumba,
pero callará, si cedes.

Seguí leyendo, decía:
“Mi vida es negro suplicio,
por una bestia, sin juicio,
y ya no tengo energía”.
“Aquí, en esta tumba fría
descansa quien lo dio todo,
quien lo soportó a su modo
viviendo una vida ruin,
alguien que amó, hasta el fin
de su tan vital periodo”.

Una noche de congoja,
no debe ser, pero es cierto,
aquí estoy, en vida, muerto,
y hasta mis piernas se aflojan.
Mi vida es como una hoja
arrastrada a tristes vientos,
entre hombres tan violentos,
me pregunto con dolor,
¿por qué murió? ¿Por amor?
Fue el hada de un triste cuento.

© Rubén Sada. 21/09/2015.
Alegato contra la violencia de género. (Escrito en décimas).
Cada 30 horas, se comete un femicidio en la Rep. Argentina.

Consigna: Frases fijas. Se trata de escribir algunas décimas con las siguientes cinco frases cortas, utilizándolas en el contenido. 

— Una noche –

— No debe ser – 

— Es cierto –

— Aquí estoy –

— Mi vida es –

 

Rubén Sada

Escritor de poesía en castellano, editor y redactor. Currículum, AQUÍ.

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