VECINO NUEVO (Décimas humorísticas) Contrapunto Arjona Delia con Rubén Sada

VECINO NUEVO

— (Delia) —
Vino un vecinito nuevo
hablaba muy amistoso,
tiene un cuerpo musculoso.
y de cara es muy bonito.
Vino el lunes, tempranito,
que era nuevo, comentaba,
trabajo necesitaba,
se ofreció a cortar el pasto,
a enderezar los canastos,
¡lo que quiera me arreglaba!
 
— (Rubén) —
Ese ñato “míster músculo”
con su cara de esperpento,
que no te venga con cuentos
y menos en el crepúsculo.
Su cerebro es bien minúsculo,
tené cuidado, muchacha,
que lo vi afilando el hacha,
tiene cara psicopática,
no seas de él fanática
y no andes con vista gacha.
 
— (Delia) —
El hacha es para la poda
¡y de psicópata nada!
Muy simpática es su cara
y tómatelo con soda.
Él las ramas acomoda,
y no es cuestión de tamaños,
me destapó hasta los caños,
y no quiero hacer alarde,
¡me acomodó en una tarde
lo que a vos te llevó años!
 
— (Rubén) —
Solitario acostumbrado
a hachar ramas y tallos,
con manos llenas de callos:
un “fierecillo domado”.
Bruto, no domesticado,
peligroso es, por cierto,
y en este acto, te advierto,
mientras más rudo, peligra
cualquier mujer, que denigra
hasta ser cadáver muerto.
 
— (Delia) —
¡No confundas con violencia!
Es un hombre vigoroso
y de cuerpo musculoso,
tiene mucha inteligencia,
¡yo descarto tu sentencia!
“Rudo” no me lo definas,
su mirada es cristalina,
es león domesticado,
devorando los bocados,
¡me ve como su felina!
 
— (Rubén) —
Tené cuidado al mordisco
del colmillo envenenado,
¿será un lobo emponzoñado
o Clarens, el león bizco?
Peludo, cual mono arisco,
canta y ladra como un perro,
y oxidado como un fierro
para completar la granja,
es hincha del de la franja,
despide olor a bostero.
 
— (Delia) —
No te me pongas celoso
ni lo agravies al vecino,
es hombre muy masculino,
peludo, pero mimoso.
¡Da unos abrazos de oso,
y canta como un jilguero!
Hacerte amigo sugiero,
parece trabajador,
no tengas ningún temor,
deduzco es un caballero.
 
— (Rubén) —
¡Caballo, dirás, querida!
Pero aquí tenés tu potro.
No consigas ningún otro,
yo soy tu hombre, mi vida.
Su cara me es conocida,
nunca olvido rostros fieros,
y algo más decirte quiero:
Ama al coiffeur de Don Bosco:
¡de hace mucho lo conozco!
al “NOVIO DEL PELUQUERO”.
 
— (Delia) —
¿El novio del peluquero?
Con razón, tan perfumado
nuestro vecino, de al lado…
¡resultó ser embustero!
Vos sos un buen compañero,
yo ya me estoy convenciendo.
Quiero que vayas sabiendo,
los arreglos y el limpiar
creo, pueden esperar…
¡que el pasto siga creciendo!
 
23/04/2015 – ©Arjona Delia y Rubén Sada.

 

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Rubén Sada

Escritor de poesía en castellano, editor y redactor. Currículum, AQUÍ.

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