EL PRÍNCIPE AZUL JAMÁS LLEGARÁ

EL PRÍNCIPE AZUL JAMÁS LLEGARÁ

Por favor, no sigas esperando,
tu azul príncipe jamás llegará.
Sólo tal vez llegará un hombre
de carne y hueso, de verdad.

Llegará hasta ti un ser humano,
que necesite tu cuerpo y nada más.
A quien sólo atraiga tu belleza,
y tu forma de ser y de pensar.

Tendrás que lavar toda su ropa,
y tal vez le tengas que cocinar.
Vivirás soportando sus defectos,
si desean convivir hasta el final.

Aguantarás sus vicios y manías,
tendrás que enfrentar la realidad.
Soportarás enojos y berrinches,
con la esperanza de hallar felicidad.

Tan sólo conocerás un hombre,
que te hará suspirar y gozar.
Con todos sus errores y virtudes,
él será sólo un varón, uno más.

No quisiera desilusionarte, nena,
pero tu príncipe azul no llegará.
Sólo llegará hasta ti un hombre,
con el que formarás un hogar.

© Rubén Sada. 16/08/2009. Publicado en el libro ASOMBROSAMENTE HERMOSA, tercer libro de Rubén Sada, en el año 2009. 

 

 

¿Qué es el síndrome de Madame Bovary?

El Síndrome de Madame Bovary o Bovarismo es un trastorno de comportamiento que surge a raíz de la aparición de las novelas románticas del siglo XIX. Desde entonces, la idealización del amor ha conducido a miles de personas (fundamentalmente mujeres) a una continua frustración y decepción. La búsqueda de ese “amor ideal” siempre termina chocando con la percepción realista de una relación de pareja.
Hablamos de una psicopatología que fue descrita por primera vez en 1892, por el filósofo Jules de Gaultier. En su ensayo, basado en la obra Madame Bovary, se refiere a la figura de su protagonista, Emma, como el perfecto estereotipo de persona que sufre lo que él llamó “una insatisfacción crónica afectiva”.
¿Quién fue Madame Bovary?
Emma Bovary es un personaje literario, creado por el escritor francés Gustave Flaubert en 1857. La obra cuenta su matrimonio con Charles Bovary, un médico de provincias que la adora, pero al que ella no corresponde. Esto es, en parte, causa de su afición a las novelas románticas de la época, que devora ferozmente desde que era una adolescente.
La búsqueda constante de las relaciones apasionadas y obsesivas que descubre en sus libros provocan en ella un estado de insatisfacción emocional terrible y constante. Tras sufrir una depresión, Charles decide mudarse a una pequeña ciudad, donde conocerán a una serie de variopintos personajes.
Emma se dejará seducir por dos de ellos, primero por un joven estudiante y luego por un Casanova llamado Rodolphe. Su relación con ambos es posesiva, celosa y muy dependiente. Ante el abandono de sendos amantes, termina por suicidarse ingiriendo arsénico en polvo.
Madame Bovary, al igual que otros personajes literarios como Ana Karenina, renuncian a sus familias y a sus roles como esposas por perseguir el amor. Esto por un lado puede parecer muy reivindicativo, pero por otro es una gran crítica al amor idealizado. Emma está tan obsesionada por satisfacer sus anhelos que no le importa endeudar a su familia, descuidar a su hija o hacer daño a la gente que la rodea.

¿Cuáles son las características del Síndrome de Madame Bovary?

1. Adicción al romance

Las personas que sufren el Síndrome de Madame Bovary no saben estar solas. Viven con la idea de que llegará un ser amado ideal que cambiará sus vida y les despojará de la rutina y los problemas. Cuando dejan una relación no tardan en empezar otra. Su única meta es encontrar a una persona como la que describen los libros, series o películas románticas.
Cada vez que se encaprichan de alguien nuevo tienden a obsesionarse con él. Lo idealizan de tal forma que es imposible hacerles cambiar de idea, incluso si la persona en cuestión no les corresponde o no les conviene.
2. Relaciones imposibles
Debido a su incapacidad para mantener una relación real, suelen recurrir a los amores imposibles. Puede darse el caso de que ya tengan pareja y aún así sigan persiguiendo la ilusión del amor ideal con otra persona.
Esto les lleva a la infidelidad, puesto que al no saber estar solas, raramente terminarán un romance si no tienen un “as” -otro- en la manga. Las relaciones complicadas o con personas atormentadas les atraen por considerarlas románticas y apasionadas.

3. Insatisfacción constante

Al tiempo de comenzar una relación, empiezan a descubrir que su pareja es un ser humano y que por ende, tiene defectos. La idealización desaparece, y este desvanecimiento llega la frustración de nuevo. Ya no consideran que esa persona es la adecuada y empiezan a mostrar síntomas de desinterés.
Nunca llegan a sentirse satisfechos con nadie, porque no entienden el amor más allá de la primera etapa del enamoramiento. Su visión de las relaciones es sesgada y basada en historias o en personajes que nunca han experimentado la tranquilidad, los problemas o la monotonía.

4. Mímesis con la persona amada

Debido a la obsesión con la pareja, empiezan a copiar sus gustos, aficiones e incluso forma de pensar. La mimesis se produce por la exagerada admiración que siente por el otro, aunque también por miedo. El Síndrome de Madame Bovary provoca un intenso temor a que la otra persona les abandone. Esto puede hacer que ante una rupturareaccionen bastante mal.
¿A quién afecta el Bovarismo?
Aunque hace un par de siglos era una psicopatología más recurrente en mujeres, actualmente se ha equilibrado más la incidencia. Esto se debe a que antiguamente los hombres eran los que trabajaban, mientras las mujeres permanecían en casa, ocupando su tiempo libre en actividades como la lectura. Esta les hacía evadirse de la realidad, transportándolas a lugares donde no existían los problemas cotidianos.
Las personas que lo padecen suelen haber tenido problemas de abandono o carencias afectivas durante la infancia. Esto les lleva a generar una necesidad exacerbada de conseguir la atención de su pareja, en un intento de no volver a experimentar esos sentimientos.
El síndrome de Madame Bovary tiene como principal síntoma el estado melancólico. Las personas que sufren este mal pueden ser tratadas con la ayuda de especialistas, que serán los encargados de evaluar el caso y establecer el protocolo de intervención más adecuado. Este síndrome también puede estar relacionado con otros trastornos más graves, como los trastornos obsesivo o el límite, que hacen todavía más necesaria la intervención por lo peligroso de su curso.

Bibliografía recomendada

Gaultier, J, (1892), Le Bovarysme, la psychologie dans l’œuvre de Flaubert, París, Francia.

No busques un amor ideal, construye un amor real.

Todos tenemos en mente el que sin lugar a dudas, es nuestro amor ideal. Atribuimos a esa imagen física una gran cantidad de valores, de rasgos perfectos donde se escondería la mayor de las felicidades.
Soñar no es malo, nos inyecta parte de esa ilusión que todos necesitamos para andar por este mundo complejo y a veces difícil. Ahora bien, a la hora de pensar en ese amor que necesitas, hazlo con los pies en el suelo y la mente abierta.
No te fijes ideales que te alejen al mismo tiempo de esa realidad cercana donde habitan las personas auténticas. Porque no hay amores perfectos, sino personas con virtudes y defectos que pueden armonizar con tus necesidades y vacíos.
No busques un amor ideal, construye un amor real y consciente.
Te invitamos a reflexionar sobre ello.
  • El amor romántico simboliza la idealización de la persona amada, y la construcción de unos atributos que no se corresponden con la realidad.
  • El romanticismo o el amor ideal es el reflejo del apego más peligroso, de la necesidad de tener y “poseer” al otro, como única forma de ser feliz.
  • El amor real no significa que no podamos demostrar afecto, cariño y cuidado, se trata de construir un amor consciente a través de una relación sana donde no hay necesidad de sometimiento, ni apegos obsesivos.
La clave estaría en construir vínculos que funcionen, que sean armónicos con nosotros mismos y donde se respete el crecimiento personal, a la vez que el de la propia pareja. Veamos ahora cómo podemos encontrar y construir una relación emocionalmente madura y consciente:

1. No busques, conviértete primero en esa clase de persona con la que merece la pena estar

No te obsesiones en marcarte como objetivo vital “encontrar a la persona ideal”, a la persona perfecta: La vida es un aprendizaje continuo donde todo cuenta, donde toda relación pasada ha dejado esa vivencia y ese recuerdo que al fin y al cabo, forma parte de ti, pero no te determina. Tus posibles fracasos no te definen, te “enseñan” para dar nuevos pasos con más seguridad. No se trata de buscar, sino de dejarse llevar, cuidando siempre de nuestra autoestima, sabiendo lo que queremos, y alejándonos de lo que nos puede hacer daño.
Trabájate a ti mismo cada día, crece interiormente, disfruta de lo que eres, de la persona que se refleja ante tu espejo. Tu felicidad interior, tu equilibrio y tu madurez emocional, es el mejor regalo que le puedas ofrecer a esa pareja, que la casualidad, quiera traerte.
Para construir un amor real y consciente, es necesario convertirse primero en esa persona con la cual, merece la pena compartir una vida entera, recordando siempre que el amor verdadero no viene a ti por “arte de magia”. El amor auténtico debe estar dentro de ti, y se trabaja con tu pareja cada día.

2. Trabaja tu equilibrio personal y emocional

Es muy posible que tu corazón cuente ya con alguna que otra relación fallida, con alguna que otra herida que aún debe cauterizarse.
  • Después de un fracaso o de una ruptura, es preciso recuperar el vínculo con nosotros mismos. Con lo que somos, con nuestras necesidades y nuestra voz interior. Has pasado mucho tiempo con todas tus energías puestas en otra persona y es momento de priorizarte.
  • Resuelve tu miedo a la soledad o al ser abandonado. Es preciso aprender a estar solo sin que esto sea para ti algo traumático.
  • Con ello, y al recuperar tu autoestima, tu amor propio y esa unión contigo mismo, sintiéndote bien con lo que eres, lo que tienes y lo que has aprendido, dejarás de evidenciar vacíos, faltas y necesidades que, de algún modo, siempre se espera que los demás cubran o atiendan.
3. Estar enamorado es fácil, pero construir un amor real requiere esfuerzo
Hay amores que llegan de improviso y que nos atrapan. Son, tal y como te hemos señalado al inicio, amores inexplicables.
Ahora bien, no importa de qué forma ha llegado, lo esencial es que día a día la relaciónvaya asentándose con los pilares del respeto, del equilibrio de fuerzas, de esa complicidad que sabe ilusionar y comprender.
Construir un amor consciente requiere voluntad por ambas partes, saber encajar “mis esquinas con las tuyas” comprendiendo las diferencias y no valorando solo todo aquello que nos une.
Recuerda, deja de buscar un amor ideal o perfecto. Todos somos seres imperfectos esforzándonos cada día en construir una vida perfecta. Y eso es lo importante.
AUTORA: Valeria Sabater, psicóloga y escritora.

Rubén Sada

Escritor de poesía en castellano, editor y redactor. Currículum, AQUÍ.

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