CLASE DE QUÍMICA

CLASE DE QUÍMICA

Señorita profesora, le planteo
que me tome hoy mismo un justo examen.
La materia del amor, rendir deseo,
y cómo hacer que dos personas se amen.

Asignatura de amor, materia nueva,
gran misterio de la humanidad inculta.
Si no hago las tareas, me reprueba,
y si apruebo, para hacerlo me faculta.

Yo sé que la bondad es aritmética,
y cuanto uno más da, vuelve el mensaje,
con sonrisas que sanan, energéticas,
y que alivian la carga de este viaje.

Y sé que la dulzura es ortográfica,
y quiero ser experto en el lenguaje.
Un “te amo” será palabra mágica,
pues las palabras curan, cual vendajes.

Yo sé que el cariño es geométrico,
a riesgo de que “cursi” me proclamen,
pero el mío hacia ella es kilométrico,
lo verá, al otorgarme su dictamen.

La materia del sexo está en la física,
en tanto un cuerpo allí en el otro encaje.
La virtud es de nuestra parte psíquica,
pues la edad va arrugando nuestro traje.

Ahora usted dice que el amor ¡es química!
y un milagro de las ciencias naturales.
Explíqueme esta misteriosa incógnita:
la causa de atracción de dos mortales.

Enséñeme el amor que me enamora,
ayúdeme a entender sus lindas fases.
Seré su fiel alumno, profesora.
Jamás, si lo sé hacer, faltaré a clases.

© Rubén Sada. 14-06-2009

Rubén Sada

Escritor de poesía en castellano, editor y redactor. Currículum, AQUÍ.

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